Los lagartos son de sangre fría. Ellos no pueden generar su propio calor. En vez de ello, toman la temperatura de su medio ambiente. Observe en las imágenes infrarrojas cómo el lagarto es frío comparado al humano de sangre caliente que lo sostiene. La temperatura del lagarto es cercana a la temperatura ambiente. Observe también qué fríos son los ojos del lagarto. En estado salvaje, los lagartos se ajustan a la temperatura de su cuerpo entrando al agua para enfriarse, o tomando el sol para calentarse.