Los insectos son animales de sangre fría, lo cual significa que no pueden generar su propio calor. En su lugar, toman la temperatura de su medio ambiente. Esta oruga de sangre fría, aparece muy oscura (fría) en el infrarrojo comparada con el humano de sangre caliente que la sostiene. En las imágenes de abajo puede observar algo del calor de la mano de la persona brillando a través de las áreas más delgadas de los pelos de la oruga, mostrando su estructura.