Vamos a echarle un vistazo a las dramáticas diferencias que se ven en los fenómenos astronómicos cuando los observamos en diferentes longitudes de onda. Empecemos con nuestro Sistema Solar. Para cada objeto, todas las imágenes que se presentan tienen la misma escala y la misma orientación. La calidad de las imágenes, que depende de la resolución espacial (o habilidad de ver los detalles peequeños) no es la misma en todas ellas. Esto se debe a que se están empleando diferentes telescopios y diferentes detectores. En general, los nuevos telescopios tienen mayor sensibilidad y mayor resolución espacial que los de generaciones previas, y por ello la calidad de las imágenes siempre mejora con el tiempo.

Para poder ver las imágenes obtenidas en luz no visible, se hace una traducción de la intensidad de la radiación a colores visibles. Por ejemplo, para hacer una imagen infrarroja con un detector electrónico hace un mapa de la intensidad de la radiación infrarroja. Estas intensidades se convierten en un mapa con colores donde el rojo representa normalmente (pero no siempre) las zonas más brillantes y el azul las menos brillantes.

A medida que se comparan estas imágenes, tengase en cuenta que cada una de ellas nos dice algo diferente sobre el objeto que estamos observando, por eso es tan importante hacer observaciones astronómicas a diferentes longitudes de onda.

Así es como Venus, el segundo planeta más cercano al Sol, se vería si nuestros ojos detectaran diferentes longitudes de onda.


Ultravioleta
(Pioneer)

Visible
(Galileo)

Infrarrojo
(Galileo)

Radio
(Magellan/Arecibo)

La imagen ultravioleta de Venus nos muestra una atmósfera gruesa, originada por un efecto invernadero incontrolado que hace que la temperatura de la superficie alcance muchos cientos de grados. La imagen visible muestra como la gruesa capa de nubes cubre perpetuamente la superficie del planeta. En el infrarrojo, empezamos a adentrarnos en la gruesa atmósfera siendo capaces de ver más detalles. Las zonas rojas indican los lugares donde el calor de la parte baja de la atmófera atraviesa las nubes de ácido sulfúrico (zonas oscuras). Las ondas radio pueden penetrar totalmente la capa de nubes, permitiendo a los astrónomos mandar señales de radar para hacer mapas de la superficie de Venus.

Nuestro Sol es una estrella normal, pero se ve muy diferente a lo largo del espectro electromagnético.


Rayos-X (Yohkoh)

Ultravioleta (SOHO)

Visible (Big Bear
Solar Observatory)

Infrarrojo (National
Solar Observatory)

Radio (Nobeyama)

En general, las imagenes a diferentes longitudes de onda muestran diferentes capas del Sol. Los rayos-X muestan la estructura de la corona caliente, la capa más exterior, donde las regiones más brillantes corresponden a las violentas llamaradas solares. La imagen ultravioleta muestra otras regiones activas de la parte baja de la corona y de la parte alta de la cromosfera. Los puntos oscuros (y fríos) aparecen en la imagen visible de la fotosfera. La imagen infrarroja muestra regiones aún más extensas de gas más frío y denso, donde la luz infrarroja es absorbida. La imagen en radio proporciona información sobre la región de transición entre la cromosfera y la corona. Para más detalles sobre el Sol a diferentes longitudes de onda puede ver nuestro Museo Messier Multi-Onda (Inglés).

Veamos como se ven ahora algunos objetos fuera de nuestro Sistema Solar!