Grandes Observatorios de la NASA
Para comprender las maravillas del cosmos y entender su variedad y esplendor infinito, debemos colectar y analizar la radiación emitida por los diferentes fenómenos celestes en todo el espectro electromagnético. Con ese fin, la NASA propuso la creación de los Grandes Observatorios, una serie de 4 observatorios espaciales diseñados para realizar estudios astronómicos en muy diferentes longitudes de onda. Un aspecto importante del programa de Grandes Observatorios era el de conseguir que algunas de sus fases operativas fueran contemporáneas, de forma que los astrónomos pudieran realizar observaciones simultáneas de un mismo objeto en diferentes longitudes de onda.
El primer elemento del programa -- y el mas conocido -- es el Telescopio Espacial Hubble (HST) (Inglés), lanzado por uno de los transbordadores espaciales de la NASA en 1990. Una misión posterior, realizada en 1993, reparó el telescopio, devolviéndole todas sus capacidades. Otras misiones de servicio completadas con éxito tuvieron lugar en 1997, 1999 y 2000. En el 2002 se realizá otra de estas misiones para incrementar las capacidades de HST, telescopio que observa el Universo en el ultravioleta, óptico e infrarrojo cercano.
El segundo Gran Observatorio, lanzado por un transbordador en 1991, es el Observatorio Compton de Rayos Gama (CGRO) (Inglés). Esta misión sigue recolectando datos de los procesos físicos más violentos del Universo, caracterizados por sus extremadamente altas energías.
El tercer miembro de la familia de Grandes Observatorios es el Observatorio Chandra de Rayos X (CXO) (Inglés), lanzado por un trasbordador en Julio de 1999, y puesto en una órbita a gran altura alrededor de la Tierra. Este observatorio observa objetos como agujeros negros, quasares y gases a alta temperatura.
Spitzer representa el cuarto y último elemento del Programa de Grandes Observatorios de la NASA. Una vez que sea lanzado en el 2003, Spitzer observará en una región muy importante del espectro electromagnético no disponible desde la superficie de la Tierra: El infrarrojo térmico.
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